En 1921, cuando Schönberg decidió pasar el verano en Mattse, cerca de Salzburgo, le negaron el alojamiento porque los judíos eran indeseables. “Tuve que anular mi primer veraneo de trabajo en cinco años, abandonar el lugar en el que esperaba encontrar paz para trabajar; después fui incapaz de recobrar la paz mental”, comento Schönberg. Meses después escribió a Kandinsky: “Por fin he aprendido la lección que forzadamente me han enseñado este año y que nunca olvidaré. No soy un alemán ni un europeo, de hecho a duras penas soy un ser humano (al menos los europeos prefieren al peor de los de su raza antes que a mí), sino que soy un judío”. Schönberg compondrá el oratorio Moses und Aron proclamando su inflexible credo monoteísta y, finalmente, tras su regreso oficial al judaísmo en París en 1933, en la sinagoga de la calle Copérnico, su compromiso en la infatigable misión para salvar a los judíos europeos del destino fatal que les esperaba.

ISBN: 978-84-87765-34-6 | Autor: Arnoldo Liberman | 160 páginas.

Arnold Schönberg o la disonancia del dolor judío

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