Raíces 130 – Primavera de 2022 – Año XXXVI

 

Sumario de este número

 

Carta del Director

‘Vuelven las flores del mal’ / poesía de Sara Molho

 

Artes y Espectáculos

Una valiosa muestra no exenta de polémica: ‘Judíos de Oriente: una historia milenaria’ / Santiago Raigorodsky

Paula Scher en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid

Un fragmento del Holocausto en la pared

Amor, humor y dolor en el gueto de Varsovia

La agitada historia de Europa a través de los ojos de ámbar de una diminuta liebre

El ojo y la mirada

Cara a cara en el teatro: ‘Un hombre de paso’ y la verdad de Primo Levi

A propósito de ‘El Gólem’: Fragmento de una entrevista a Juan Mayorga

Hans Eisler: las tribulaciones de un judío rojo / Arnoldo Liberman

Las contrafusas y el escenario

 

Letras y Libros

Un forastero / Israel Yehoshua Singer

No, el implacablemente ‘macho’ Norman Mailer no ha sido cancelado, pero tal vez debería serlo

La contribución épica de Steven ‘Shmuel’ Spielberg a la cultura ídish

Reseñas / A. Aguilar / T. Koch

Café Kafka

 

Argumentos y Ensayos

Rumanía y el Holocausto. La afrenta sin fin  / Carlos Roldán Larreta

Zygmunt Bauman, la agitada vida del pensador de la modernidad líquida

 

Historia y Sociedad

Los judíos, las letras y el teatro en tierras escandinavas / Jacobo Kaufmann

‘Malo para los judíos»

Ochenta años de Wannsee: cuando los nazis planificaron el exterminio de los judíos / Alejandro Baer

Entre Izmir y Barcelona / Leah Bonnín

De lugares y tiempos

 

Miscelánea

Sinagogas antiguas para resucitar la historia judía… y atraer a los turistas

Jergas secretas y acuerdos de 600 páginas: así Vicky Safra se convirtió en una de las mujeres más ricas del mundo

Las cosas que pasan

 

En Portada: ‘Sacrificio de Isaac’, pintado en una pared de la sinagoga de Dura-Europos, Siria, de mediados del siglo III. Presentado en la exposición ‘Judíos de Oriente’, de París.

 

RAÍCES último número publicado

€15.00Precio
  • Carta del Director

    Hace pocas semanas celebramos Purim, una fiesta que debió ser alegría, diversión y esperanza, y que fue ensombrecida por la guerra. Apenas estamos superando la pandemia del coronavirus cuando la invasión de Ucrania por parte de Rusia nos encoge el corazón. Mientras esperamos la eliminación del uso de mascarillas en interiores y que un armisticio ponga fin a la dolorosa masacre de civiles inocentes, nos solidarizamos con los hombres, mujeres y niños que sufren una guerra que no han buscado ni provocado.

    Ochenta años atrás, la llamada ‘Shoá por balas’ sembró las tierras ucranianas de fosas que contienen miles de muertos; otras, como la de Babi Yar (cerca de Kiev y recién bombardeada por el ejército ruso), superan la escalofriante cifra de 34.000 víctimas civiles inocentes ejecutadas en dos días. A los judíos, sin embargo, estos recuerdos amargos de lo ocurrido en Ucrania –muchas veces a la vista de la población y también a veces con su participación– no nos motivan deseos de venganza. Muy por el contrario, nos sumamos a las campañas de ayuda solidaria con los millones de refugiados, mayoritariamente madres con niños pequeños.

    Existe una construcción teológica del judaísmo absolutamente original, nacida en los tiempos talmúdicos pero cuyos ecos resuenan aún en nuestros días. Me refiero al concepto de tikún olam, la reparación del mundo. La expresión tikún olam es usada en la Mishná para indicar que las buenas prácticas deben ser seguidas no porque la Ley lo indica sino porque ayudan a evitar consecuencias sociales negativas. Hace siempre referencia a los débiles y los necesitados de protección. La frase tikún olam está incluida en el Aleinu, la plegaria con que se concluyen los tres servicios religiosos diarios. La frase tikún olam es usada en la expresión Letakén olam bemaljut Shadái, «perfeccionar el mundo bajo la soberanía de Dios».

    Los cabalistas enseñan que a través de sus acciones cada persona puede participar en el tikún olam, literalmente reparando el universo y la Humanidad. Y así –hoy más que nunca– debemos hacerlo todos nosotros.